«Tenía nueve años cuando me enteré de los tres incendios de la biblioteca de Alejandría y me eché a llorar»,Ray Bradbury

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Quando arrivo a casa...

72 kilos

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I. Antes de verano estuve en un foro sobre empleo y mujeres en la sede de Meta en Madrid. Se habló de retención de talento, de inclusión, de inteligencia artificial, de las profesiones STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas en inglés) pero no me quedé con nada de esto pues, al finalizar, de manera completamente improvisada, le dieron el micrófono a Irene Cano, directora general de Facebook, quien acogía el evento pero no participaba, para que «dijese unas palabras». Y no recuerdo exactamente cuáles fueron pero sí que me impresionaron, porque además de los clásicos gracias y qué interesantes las charlas, quiso recalcar que si ella estaba ahí en ese momento (ya eran pasadas las 19:00 y tiene un hijo pequeño), que si tenía el puesto que tenía, que había podido hacer esa meteórica carrera, era en parte por el apoyo personal recibido, lo que ocurre en casa, y eso no lo olvidaba.

Desde entonces, he visto el documental Alimentando al Mundo y me encuentro con la historia de World Central Kitchen y cómo José Andrés puede abandonarlo todo de la noche a la mañana e ir a la zona de la catástrofe sin pensarlo, porque es también la historia de su mujer desde hace un cuarto de siglo, Patricia Fernández de la Cruz, de quien sus tres hijas bromeaban que le tenía la mochila preparada. También, desde entonces, he escuchado una entrevista a Paz Vega y me encuentro con que en vez de tener a sus hijos moviéndose de ciudad en ciudad, de rodaje en rodaje, cambiando de colegio y amigos, llevan una vida normal y es ella quien se sacrifica sin verles, a veces meses, pero con la tranquilidad de saber que todo rueda, que su mundo gira, que no les pasa nada.

Paz Vega hablaba del reencuentro, de los abrazos al volver a ver a sus niños. De José Andrés se ve en el filme sus momentos juntos, siendo cinco, cocinando y riendo. Ambos aman su profesión, disfrutan de sus trabajos y además los hacen extremadamente bien pero cuando entran por la puerta sus gestos y actitud escenifican cómo los premios, los éxitos y la fama, sin sus seres queridos, no les valdrían de nada.

II. Contaba Marc Randolph, cofundador de Netflix, en un post, que durante toda su carrera, jamás se había saltado un martes de cita con su mujer. Salía del trabajo a las 17:00 y pasaba la tarde en el cine, cenando fuera o dando un tonto paseo con ella. Ya hubiese una crisis, una reunión importante o un marrón de última hora, durante 30 años su encuentro había sido ineludible.

«Those Tuesday nights kept me sane. And they put the rest of my work in perspective. I resolved a long time ago to not be one of those entrepreneurs on their 7th startup and their 7th wife. In fact, the thing I'm most proud of in my life is not the companies I started, it’s the fact that I was able to start them while staying married to the same woman; having my kids grow up knowing me and (best as I can tell) liking me, and being able to spend time pursuing the other passions in my life. That’s my definition of success».

III. A principios de año estuve en un acto en el que había que sentarse por orden de llegada. A la derecha de mi amiga, un señor se nos presentó: «soy fulanito». Sonreímos y saludamos educadas pero se extrañó porque no le ubicábamos; no sabíamos quién era, vaya, hasta que nos dijo: «Soy el marido de...». Y en nuestra cabeza sonó un «aaaahhh, claro» que disimulamos como pudimos.

Al irnos, riendo por ser tan pavas (y habernos leído la mente), comentamos la jugada porque detrás de un gran hombre hay una gran mujer, ¡y viceversa!, como era este el caso y a mucha honra se demostraba.

IV. Maridos o mujeres, abuelos o tíos, personas entregadas que se quedan al mando cuando uno no está, aquellos siempre dispuestos a crear un hogar, a ponérnoslo más fácil, y que me recuerdan a una escena de Ratatouille, en la que el simpático protagonista, una rata chef, tiene problemas para dar un servicio en un restaurante lleno de comensales y con el crítico gastronómico de París más importante también en la sala. Todo el personal de cocina ha desaparecido y no parece que tenga solución hasta que se presenta una voluntariosa masa de roedores a su disposición para que siguiese cumpliendo sus sueños. «No somos cocineros pero somos tu familia. Dinos qué hay que hacer y nos pondremos manos a la obra».

V. ¿Eres Peter Pan o eres la sombra? ¿Eres la sombra o eres Peter Pan? Da igual. Lo importante, quando arrivo a casa, es tener claro que han de estar unidos y que es ahí donde nace el equilibrio ya que lo que pase fuera no funcionará o lo hará peor y, si por un casual funciona y llega el triunfo profesional, al final, poco importará porque, como Julián, ¿con quien lo compartirás?

«Cuando la familia esté en orden, todas las relaciones sociales de la humanidad estarán en orden», Yijing.

No los descuides.